Una boya situada a
veintidós millas al Norte de Santander registró la ola de mayor magnitud de
España. El temporal arrancó la boya santanderina, que apareció a los cuatro días
frente a Donostia
Nunca antes se habían medido olas de semejante
altura. El ciclón que puso en alerta a toda la cornisa cantábrica
provocó en el mar olas gigantes.
La boya Augusto González de
Linares, fondeada veintidós millas al norte de
Santander, midió en la madrugada del 24 de enero dos olas que
el propio Instituto Español de Oceanografía califica de «enormes»: una de 26,13
metros y otra de 24,65 metros, unas alturas equivalentes a la de un edificio de
siete-ocho plantas. Las olas tuvieron tal magnitud que arrancaron los
anclajes de la boya y ésta quedó a la deriva, Fue localizada y
rescatada el 28 de enero a unos 16 kilómetros de San Sebastián y volverá a
prestar servicio en su ubicación original tras ser revisada. Sin embargo, a
pesar del registro, es díficil que las olas alcanzasen realmente este
tamaño, ya que los vacíos y contraolas que se forman con estos
temporales pueden 'engañar' a las boyas.
Los datos de esta boya son transmitidos regularmente a varios
organismos internacionales para su utilización en modelos oceanográficos y
meteorológicos y, en parte, están disponibles al público en general a través de
internet en la web: www.boya_agl.st.ieo.es.
Desde su colocación, el 27 de junio de 2007, la boya Augusto
González de Linares ha registrado olas que han batido todos los récords
históricos obtenidos por la red de boyas de Puertos del Estado, que está en
funcionamiento desde 1996. Hasta la fecha, sus mayores registros correspondían
«a los temporales de excepcional intensidad que han azotado la costa norte y
gallega de la península durante los otoños-inviernos de los años 2007-2008 y
2008-2009», indica el IEO en una nota de prensa.
El temporal del pasado día 24 no sólo batió el récord de altura de
una ola en la costa española, sino también el registro histórico de «olas
significantes», un parámetro oceanográfico que se obtiene de la media del tercio
de las olas más altas registradas durante un periodo concreto, generalmente
media hora.
El anterior récord de ola significante fue obtenido por esta misma
boya el 11 de marzo de 2008 y arrojó una altura de 12,54 metros. Ese mismo día,
la ola máxima fue de 19,77 metros.
En la madrugada del viernes 23 al sábado 24 de enero de 2009, la
ola significante fue de 14,88 metros y la ola máxima, de 26,23.
Ese oleaje se produjo en unas condiciones meteorológicas de 980
milibares de presión atmosférica y vientos sostenidos de 84 kilómetros por
hora.
Veinte metros en Euskadi
En aguas más próximas a Gipuzkoa, el oleaje no alcanzó tanta
altura. La boya del Gobierno Vasco situada a diez millas de distancia al norte
del cabo de Matxitxako, en Bermeo, midió olas de veinte metros, mientras que
otra que está instalada a diez millas de Higuer registró 18 metros. En Pasaia,
en la boya de Azti-Tecnalia registró una de 11,8 metros.
En el País Vasco, los vientos fueron también de récord. La racha
de 193 kilómetros por hora registrada en Matxitxako batió todos los registros.
Nunca antes en el País Vasco se habían medido vientos de tal virulencia. Hasta
entonces, la racha máxima databa de enero de 1975. Entonces los anemómetros
midieron 187 kilómetros por hora.
En Gipuzkoa, los vientos que generó la ciclogénesis explosiva
fueron los más fuertes desde hace 34 años, aunque no batieron marcas históricas.
La máxima se midió en el faro de Zumaia, a las ocho y media de la mañana. El
registro fue de 137 kilómetros por hora. En Hondarribia se alcanzaron 130 y en
Igeldo, 126.